GRACIAS, FRANCIA
Parece que, por fin, se impone la cordura y que los Estados Unidos van a aceptar que en la propuesta de resolución de la O.N.U. contra Irak no vaya incluido el uso inmediato de la fuerza. La postura intransigente de Francia, que se ha negado rotundamente a dar manos libres a los estadounidenses, secundada por Rusia, ha sido fundamental para lo que parece ser una moderación en la postura de Bush y su equipo.
De hecho, no podía ser de otra manera. Por mucho que Powell diga que no necesitaban ni necesitan la aprobación de nadie para intervenir donde quieran, los Estados Unidos no pueden embarcarse en una invasión de Irak sin el apoyo de la O.N.U. Invadir Irak sin ese apoyo supondría la confirmación definitiva de la inutilidad de las Naciones Unidas y pondría a todos los estados árabes en contra de Estados Unidos con lo que ello conlleva, además de ser la confirmación de que para EE.UU. no hay norma alguna a la que deba sujetarse.
La O.N.U. lo que debe conseguir ahora es que los inspectores que se desplacen a Irak a buscar la posible existencia de "armas de destrucción masiva" puedan realizar su labor en cualquier parte del país y sin encontrar obstáculos ni dilaciones que hagan interminable su misión. Irak, que ya había cedido admitiendo que se visitaran incluso los palacios oficiales de Saddan Hussein, deberá confirmar con los hechos su actitud porque, si no es así, entonces poco van a oponerse ni Francia ni nadie a una intervención armada.
Pero la postura de Francia es lo que hay que alabar. Teniendo claro que la O.N.U. debe ser respetada y que una invasión de otro Estado debe ser la última instancia a la que se acuda, una vez agotadas todas las posibilidades pacíficas, Francia ha dado un ejemplo al gobierno español que creo que sin reflexionar adecuadamente- se mostró dispuesto desde el primer momento a secundar a Bush en sus planes de invasión, incluso aunque fueran sin el apoyo de las Naciones Unidas.
Ningún estado, por muy importante que sea, puede saltarse la legalidad internacional. Hacerlo, le impide combatir después a los otros estados que, siguiendo su mismo criterio, se embarquen en otras "aventuras" con cualquier justificación. Aunque, entonces, vendrá la doble vara de medir, y dirá que estos otros estados no tienen el derecho a intervenir que se autoconcede a si mismo.
Espero que se confirme definitivamente la nueva posición estadounidense; que los inspectores de Naciones Unidas vayan a Irak, encuentren todo tipo de cooperación para el desempeño de su misión y que no encuentren, porque no existan, esas armas de destrucción masiva. Ello nos aliviaría un poco, sabedores de que en los planes del sátrapa Hussein, no entra, de momento al menos, el uso de esas armas. Claro que, si fuera así, Bush quedaría en evidencia y se pondría de manifiesto que, quizás, lo que le movía en sus planes invasores eran otros intereses (¿"vengar" el fracaso de su padre?, ¿explotación del petróleo iraquí?) y no los meramente pacifistas.
Si, por el contrario, se localizaran dichas armas, las Naciones Unidas (no ningún estado aisladamente) debieran poner toda su fuerza para provocar un cambio de régimen en Irak que, junto a la destrucción de dichas armas, garantice la paz en la zona.