PLAN HIDROLÓGICO
Sigue adelante el Gobierno de Aznar con el Plan Hidrológico Nacional, con el cual pretende asegurar las necesidades de agua de las zonas de España en las que más escasea, en especial la zona mediterránea. Y sigue adelante pese a la oposición de buen número de personas, según se pudo comprobar el domingo en la multitudinaria manifestación de Barcelona, y de algunos territorios como, sobre todo, Aragón cuyo gobierno autonómico se opone rotundamente a que el agua del Ebro que atraviesa sus tierras se desvíe a otros territorios cuando en Aragón están pendientes de realizarse regadíos y otros aprovechamientos.
En el fondo de la queja de Aragón lo que subyace es la reclamación de que también ellos quieren alcanzar mayores cotas de desarrollo, no en vano la España Mediterránea, la gran beneficiada de los trasvases previstos, es la que más ha crecido en estos últimos años convirtiéndose en el eje más dinámico de la economía española, a costa de la zona cantábrica y de la España interior con la excepción de Madrid-. Existe el temor de que con las obras se acrecienten las diferencias y de que pierda Aragón una de sus mayores riquezas como es el agua del Ebro.
Y, ciertamente, no parece muy razonable, por ejemplo, seguir fomentando la implantación de cultivos de invernaderos en zonas que carecen del agua necesaria, como sucede en Almería, cuando esos cultivos pueden establecerse sin ningún problema en Aragón.
El Plan prevee inversiones multimillonarias y grandes obras de infraestructura que van a causar un notable impacto medioambiental, afectando en algunos casos a zonas de gran importancia ecológica, pese a que los últimos cambios experimentados en los proyectos han dejado a salvo algunas otras en principio afectadas. Por ello, los grupos ecologistas muestran también su oposición al Plan. A su entender, lo que procede es fomentar una nueva "cultura del agua" que estimule el ahorro en su consumo.
Es cierto que es necesario ahorrar agua. Estamos viendo cómo cada vez llueve y nieva menos en las zonas del Norte, desde donde precisamente se pretende abastecer al Mediterráneo, mientras los consumos de agua aumentan sin cesar. Hay que concienciarse de que el agua es un bien escaso que no hay que malgastar. Se malgasta agua en la agricultura, con prácticas de riego por inundación totalmente obsoletas. Se malgasta agua en los hogares, dejando grifos abiertos innecesariamente, no llenando las lavadoras, etc. Se malgasta agua en la industria... El Gobierno debería hacer campañas de divulgación para conseguir de todos un mejor uso, que repercuta, incluso -¿por qué no decirlo?-, en prácticas como la del baño diario: somos el país de Europa, con diferencia, en el que nos bañamos/duchamos más; ni siquiera Italia que por mentalidad y modo de vida pudiera asemejársenos llega a nuestros niveles "higiénicos".
Pero esa concienciación en el buen uso del agua no sería suficiente para garantizar todas las necesidades de agua de toda España. Es necesario afrontar las obras necesarias para que no haya escasez en años de sequía. En eso hay que felicitar al Gobierno por "coger el toro por los cuernos" y tratar de solucionar de una vez este asunto.
Sin embargo, no me parece que la realización de obras tan mastodónticas como las que se piensa realizar sea la solución a adoptar ya. Antes de eso, debieran hacerse otras cosas más sencillas, como por ejemplo renovar todas las conducciones existentes. Si no recuerdo mal, hace unos años se informó de que se estimaba que la red de traída de aguas a Santander desde los manantiales del Pas tenía unas pérdidas del 40%, es decir que de cada cien litros captados en Toranzo sólo llegaban a nuestros hogares sesenta. Si esto es cierto, ¿no es la renovación de la red el mejor refuerzo del abastecimiento de agua a Santander? Y si lo mismo sucede en toda España, con las conducciones que suministran a nuestros pueblos y ciudades (en Huesca, por ejemplo, se habla de pérdidas del 60%), ¿no sería eso lo primero a realizar en toda España? Estaríamos hablando de millones y millones de litros hasta ahora perdidos por el camino que pasarían a estar disponibles para su uso sin necesidad de causar perjuicios a nadie, simplemente poniendo en condiciones lo que ya existe.
Además, el Gobierno debería fomentar más las reutilización, tanto a nivel doméstico como a nivel más general. Pienso si, por ejemplo, no sería factible establecer en las viviendas un sistema que permita que el agua que sale del lavabo o del baño sea reutilizado en las cisternas. O si, tanto que se habla de la próxima implantación de las casas "inteligentes", no se pueden desarrollar, por ejemplo, sensores en torno a los grifos de modo que si no hay nadie utilizándolos se cierren automáticamente. Si el Gobierno lo incentivara de alguna manera, seguro que arquitectos y constructores darían con la solución idónea.
A nivel más general, es necesario implantar una amplia red de depuradoras que permitan que el agua ya utilizado pueda, una vez convenientemente tratado, ser utilizado de nuevo, aunque sólo sea para riego o para la industria, con las debidas garantías. Esta inversión en depuradoras, demandadas, por otra parte, para conseguir una mejor calidad de vida, debería ser también anterior a las grandes inversiones que se proyectan realizar dentro del Plan Hidrológico.
Por todo ello, creo que el Gobierno Aznar debe actuar primero en todos estos frentes comentados antes de emprender obras de ingeniería tan colosales como las que se pretenden, además de fomentar un crecimiento más homogéneo en toda España.
13/03/2002