La vida es un camino

Había una vez un hombre que iba de una ciudad a otra muy distante. A medida que caminaba se encontraba con cruces de caminos, y debía seguir el adecuado para llegar a su destino. Durante el viaje se encontró a los más variados personajes. Uno de estos personajes, simplemente, viajaba por viajar, nunca se preocupaba por saber que camino cogía o hacia dónde se dirigía.

Otro, quería ir a una ciudad determinada, pero en cuanto llegaba a un pueblo se entretenía en los mercados y puestos ambulantes y retrasaba su viaje, así que nunca llegó a su destino.

Otro, en cuanto llegaba al cruce de caminos nunca sabía qué camino debía seguir y era tan tímido que no se atrevía a preguntar a los que pasaban por dónde debí,a ir a la ciudad. Tampoco éste llegó, a donde debía ir.

Nuestro personaje, en cambio, y muchos otros, sí que llegaron a sus ciudades. A veces no era fácil y se perdían pero no se desanimaban, retrocedían y en poco tiempo volvían a estar en el buen camino. Al final llegaban alegres y contentos a sus ciudades, donde les esperaban sus familiares y amigos.

Nuestra vida es muy parecida a la de estos viajeros. Todos estamos llamados a ser algo importante para los demás y nuestra vida es el camino para llegar a esa meta.

Tú, ¿ ya sabes el tuyo?