¿Por qué soy de la Adoración Nocturna?

Siempre me había parecido que se trataba de un grupo de personas de cierta amistad social que se reunían una vez al mes para rezar de una forma un tanto extraña.

En varias ocasiones me invitaron algunos amigos a participar en una de sus reuniones; pero siempre les di una disculpa para no comprometerme en algo que me resultaba un tanto intrigante...

Un día llegó Valentín, desde el cielo me estará leyendo, caminaba apoyado en su cachaba hacia la catedral, serían las 10 de la noche. Yo regresaba de un paseo y me invitó a que le acompañara a rezar en la Catedral; por la sencillez de sus argumentos cargados de fe, en los que no cabía sospecha alguna de segundas intenciones, me supo mal decepcionarle y le acompañé.

Las oraciones se alargaban más de lo que había imaginado y me vi obligado a llamar a casa para que no se alarmasen por mi retraso.

Aquella fue mi primera adoración. Salí un tanto desconcertado; los días siguientes fueron de meditación sobre mi vivencia en el grupo. Al mes siguiente acudí puntualmente al turno. Corría el año 1987. Y desde entonces me casé para siempre con el Sacramento de la noche.

No pretendo convencer a nadie para que sea adorador porque mis cualidades no son las de seducción, ni se expresarme con la sencillez y la fe de Valentín. Simplemente os expongo de la mejor manera posible los motivos por los que me hice adorador.

Hay otra circunstancia que no he mencionado; el turno al que me incorporé se celebraba en sábado. Ya entonces, las noches de ese día, grupos de jóvenes se reunían en ciertos lugares de la ciudad a divertirse con la droga y el alcohol formando orgías sin medida. Me sentí comprometido a estar ante el Señor mientras nuestros jóvenes se dejaban seducir ingenuamente por una libertad destructora de los valores más esenciales de la sociedad recibidos en los Evangelios.

La ADORACION NOCTURNA:

Me ha enseñado a respetar al prójimo sin reparos, sin exclusiones, a querer a todos, buenos y malos, sencillos y soberbios, ricos y pobres, gratos y repulsivos, amigos y enemigos de mi religión.

Me ha dado la alegría de vivir con la ilusión de ser útil a los demás.

El valor para superar la carencia de una buena salud y la voluntad de vivir con ilusión, confiándome en la ayuda del Señor y de esa Virgen del Carmen, que he nombrado patrona de mi vida desde siempre y que hace 51 años me casó con Mica.

No es fácil aceptar siempre "hágase tu voluntad y no la mía".

El consuelo y la confianza de orar en el silencio de la noche por los míos: hijos, nietos, familiares, amigos y conocidos. Superar el miedo al futuro de nuestros jóvenes y el mío propio, confiando en la promesa de su amparo.

Me ha quitado el miedo a Dios, nos ha hecho amigos, a pesar de que sigo considerándome un pecador, Él me conoce y sabe mejor que yo cuales son mis defectos y de mi incapacidad para ser mejor.

El orar en compañía de amigos que lo hacen con la misma aspiración de mejorar su fe, conforta mi oración, me ayuda y fortalece.

La compañía de un sacerdote en cada turno para dirigir los actos sacramentales y escuchar sus orientaciones sobre los acontecimientos sociales que estamos viviendo, relacionados con la religión, sirve de motivo para orientación de nuestra conciencia; le doy gracias a Dios por el esfuerzo que realizan sabiéndoles cargados de trabajo.

Internet es otro eslabón positivo disponible en todo tiempo para estar al día sobre las cuestiones especificas de la ANE y de la religión en general. La información que facilita es muy amplia y está elaborada por adoradores que trabajan desinteresadamente para mantenernos informados.

Os diría todo lo que siento por se adorador pero confieso me incapacidad para escribirlo, lo releo y me sonrojo por mi cortedad.

ADF turno 12