año santo lebaniego
AÑO SANTO LEBANIEGO
La Puerta del Perdón del Año Santo Lebaniego se abrió, por última vez hasta ahora, en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, a 2 Km. de Potes, el 23 de abril de 2006 con el lema "La Cruz, signo de Vida" y se cerró el 22 de abril de 2007. El próximo Año Santo lebaniego será en el 2017.

El Obispo de la diócesis de Santander, en la presentación del Año 2006-2007 recordó la esencia: "...Hay un elemento importante, y es que valoremos el hecho de que, en un contexto natural bellísimo, guardamos la reliquia más insigne de Cristo que existe en el mundo". "Es bueno que también tomemos conciencia de que tenemos el privilegio de guardar la reliquia del Lignun Crucis, lo que debe de suponernos a todos una llamada a guardarla siempre en un ámbito de respeto, de oración, de algo sublime" precisó don José Vilaplana.

"Sí, es cierto que vivimos en nuestro mundo, el cual está rodeado de corrientes de turismo, de personas que se acercan con curiosidad para disfrutar también de este acontecimiento ya desde el punto de vista cultural o puramente turístico; por eso yo siempre pido un gran respeto para que el Misterio nuclear, lo que es el corazón y lo que identifica a un Año Santo sea valorado, respetado y reconocido. Esta actitud no es incompatible si cada uno sabe situarse en su lugar" concluyó el Obispo.

¿Qué es un Año Santo?

Un Año Santo es, como se lee en archimadrid, "un año de gracia en el que la Iglesia concede indulgencia plenaria, es decir el perdón de los pecados, algo que puede conseguir la persona que va a ganar el jubileo o bien para sus difuntos. Los años santos pueden ser ordinarios, los normales, por ejemplo el lebaniego, o extraordinarios cuando los proclama el Papa por un motivo especial, por ejemplo, en 1983 Juan Pablo II lo proclamó para conmemorar los 1950 años de la muerte y resurrección de Jesús.

Sus orígenes se remontan al Antiguo Testamento. La ley de Moisés había determinado para el Pueblo Hebreo un año particular: "Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia. Este año cincuenta será para vosotros un jubileo; no cortaréis ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, porque es el jubileo que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí. En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad" (Lev 25, 10-13). La trompeta con que se anunciaba este año particular era un cuerno de morueco, que se llama "yobel" en hebreo, de ahí la palabra "Jubileo". La celebración de este año llevaba consigo, entre otras cosas, la restitución de las tierras a sus antiguos propietarios, la remisión de las deudas, la liberación de los esclavos, y el reposo de la tierra. En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como Aquél que lleva a su cumplimiento el Jubileo antiguo, ya que Él ha venido a "predicar el año de gracia del Señor" (cfr.Is 61,1-2)".

El primer Jubileo ordinario se proclamó en 1300 por el Papa Bonifacio VII. En aquel tiempo las guerras y las enfermedades diezmaron la población y cristianos de todas partes viajaron a pie a Roma para rezar ante las tumbas de San Pedro y San Pablo y para recibir la bendición papal. En Roma se celebra cada 25 años. En Santiago de Compostela se venera la tumba del apóstol Santiago, el primer Apóstol mártir, y se celebra, desde el 25 de julio de 1122 cada vez que la fiesta del Santo, el 25 de julio, cae en domingo. En Caravaca de la Cruz se celebra, desde el año 2003, cada siete años in perpetuum en el Santuario de la Vera Cruz venerándose un Lignun crucis, esto es un trozo de la cruz de Cristo. Y en Jerusalen, por ser Tierra Santa. Aquí en Santo Toribio se celebra desde el S.XVI recogiendo una tradición centenaria cuando la fiesta del Santo, 16 de abril, cae en domingo.

Al Año Santo o Jubilar le acompañan una serie de gestos, actitudes, símbolos.

Así la peregrinación simboliza la existencia del hombre que es como un camino para llegar finalmente a Dios. Es camino de conversión. La puerta santa simboliza el único acceso a la vida de comunión con Dios que es Jesús. La indulgencia es la gracia de Dios. El beso al Lignum Crucis es el signo de agradecimiento y amor a Dios, el Creador. La cruz es la señal del cristiano.

El Monasterio de Santo Toribio y su entorno, en el que se encuentran las ermitas de Santa Catalina y San Miguel, está declarado Bien de Interés Cultural (decreto 34/2004,de 8 de abril, y publicado en el BOE y BOC como corresponde).