Mis vivencias en Benin

 
Copes es el diminutivo afectuoso de "cooperadores", nombre de una rama de la familia salesiana fundada por Don Bosco que permaneció adormecida durante bastantes lustros, pero que de un tiempo a esta parte soplan en ella nuevos aires y se va despertando y desarrollando formidablemente.
Los copes son salesianos laicos, que trabajan con el espíritu de Don Bosco en el medio en que viven y tratan de dar un testimonio de vida cristiana allí donde se encuentran.
Para llegar a ser cooperador, como para todas las cosas, se necesita un tiempo de formación y hacer un camino dirigidos por un salesiano y, llegado el momento y vista la situación se puede llegar a emitir una promesa de vida.
Por qué cuento esto. Porque hubo unos matrimonios de cooperadores en formación que hace unos años pasaron aquí en Kandi sus vacaciones y desde entonces mantenemos un estrecho contacto y son ellos nuestros mejores embajadores en ayuntamientos y diputaciones a la hora de conseguirnos fondos para proyectos de desarrollo en estas tierras. Cuando vinieron les encantó la experiencia, intentaron ayudarnos en lo que pudieron, pero el tiempo se pasó sin darse cuenta y cuando les decíamos que lo más importante que podían hacer estaba aún en nuestra tierra no se lo podían creer, pero hoy la realidad es que están comprometidos en buscarnos todas las posibilidades para ayudar a la gente con la que estamos y son ellos nuestros mejores embajadores. Lo primero que queremos hacer es reconocer el enorme trabajo que por nosotros realizan, la labor formidable de retaguardia, que nos permite a los de la vanguardia hacer mucho más de lo que podíamos imaginar.
Pero la cosa no se queda ahí, sino que están dedicados en cuerpo y alma a nosotros y cual una madre bondadosa nos rodean de toda clase de cuidados con el máximo afecto. La prueba: cada vez que tienen ocasión, nos envían algo de su parte. Si es el contenedor: ahí van unas cuantas decenas de tabletas de chocolate bien envueltas y en cajitas de plástico para que aguanten a pesar del calor, con caja para las monjas aparte. Si es una persona la que viene: un dinero que han conseguido, por ejemplo en la venta del chiringuito, rastro que cada año organizan para sacar fondos para Kandi; o un detalle para alguno, algo que les hayamos pedido por la radio ... Ahora, creo que ya esta vez se han pasado, pues no sólo ha sido el chocolate, sino que el jamón, el queso, el chorizo y los pinchos para Carlos, han sido una carga de reglamento. No sé como se les habrá quedado el presupuesto del año, pero imagino que temblando. Y todo esto lo hacen por nosotros así, sin despeinarse, porque nos quieren y porque así nos muestran su cariño. Y porque África engancha, según dicen ellos.
Y que le vamos a hacer, por lo menos nosotros nos dejamos querer y desde aquí les agradecemos públicamente su dedicación en cuerpo y alma a la misión, a su trabajo y a nuestro servicio. Cuando vives situaciones parecidas y te encuentras con personas tan agradables te sientes alentado en tu trabajo y, aunque las dificultades surjan, las sobrellevas, pues no tienes derecho a pensar en ti cuando hay tanta gente tan buena que está haciendo todo lo que puede por los demás. Una de las que últimamente me hizo uno de ellos fue llevarme hasta casa en su coche. Le había solicitado que me acercara hasta el coche de línea pues no tenía otra posibilidad y él se mostró dispuesto, pero en lugar de llevarme al coche me llevó hasta casa. Cuando me doy cuenta de que ha ido más allá de su camino y se lo hago notar, me dice con toda sencillez: merece la pena estar un rato conversando contigo. Forma muy amable de servirte y encima sin hacerse notar. Este mozo tenía a su mujer fuera de cuentas esperando una criatura y le aguardaba en casa, pero no le importó hacerla esperar, tomarse el tiempo de llevarme hasta casa y saludar aún a otros salesianos que conocía. Creo que es para dar gracias a Dios por el hecho de poder encontrar personas con esta calidad humana con las que da gusto estar y con las que te sientes en un ambiente especial.
Cuando hace unos días en nuestras charlas-paseo de la noche estaba con Carlos, me hacía esta confidencia: echo en falta los momentos de encuentro personal con los copes que tenía cuando estaba en Santander. Aquí me faltan. Le hacía ver que el alma africana es muy diferente, que tiene otras características muy distintas que hay que ir descubriendo poco a poco, pero al final los dos nos decíamos: cuando vayamos a Santander nos seguiremos encontrando con los copes en El Chumarru.
Hace un tiempo que alguien vino por aquí y nos habló de apadrinar a los alumnos que tenemos en el internado. Nos pareció en principio una buena idea, aunque tiene sus acotaciones.
Es claro que estamos en una zona pobre en la que la gente debe ser ayudada, especialmente los jóvenes con ganas de hacer algo en la vida. Pero también creemos que hay que saber ayudar y no crear asistidos que te van a pedir continuamente cosas. Además la experiencia nos dice que las cosas que se regalan no tienen valor para el que las recibe, por lo que no es bueno regalar, es mejor pedir un esfuerzo, una colaboración de su parte, pues de este modo se agradece y se aprecia lo recibido. De no hacerlo así corremos el riesgo de tener el pozo del blanco o la iglesia del cura, mientras que lo que queremos es ayudarles a que tengan su pozo o su iglesia o su escuela.
Cuentan que un americano vino a un pueblo muy pobre de Africa que tenía un problema serio, pues durante la época de lluvias el río que pasaba por el medio del pueblo no permitía la comunicación entre los habitantes de una y otra orilla, por lo que decidió hacerles un puente, cosa que rápidamente construyó con la ayuda de unos albañiles que trajo de la ciudad.
Cuando la estación de lluvias vino aquel año todos los habitantes estaban contentos porque se podían comunicar, no como antes que estaban aislados. Pero al año siguiente las lluvias fueron muy abundantes y el agua pasó por los dos lados del puente, llevándose la tierra que daba acceso al puente.
La gente del pueblo a la vista del problema escribieron al americano para pedirle que viniera a solucionarles el problema. Cuando vino les dijo que era el trabajo que ellos tenían que aportar y cada una de las dos márgenes debería ser rellenada por los habitantes respectivos de cada orilla. Entonces se dieron cuenta de que era su puente y su trabajo de mantenimiento.
Parece un cuento, pero es la realidad más clara. A la hora de hacer pozos si no pides colaboración no hay forma de hacerles sentir el pozo como suyoy luego a la hora de cambiar alguna cosa que se ha gastado, cotizar, es un problema increíble.
Además no se puede dar algo a una persona en particular, todos los demás estaránn en contra o tendránn envidia.
El caso que hemos vivido aquí. Alguien ha dado dinero para que un chaval vaya a la escuela, para pagar la escolaridad. Desde que los padres se han enterado, no se han vuelto a preocupar del hijo y aquí estamos nosotros en medio con los gastos de la escolaridad pagados, pero con la comida y el alojamiento pendientes.
Otro supo que se habíaa recibido una cantidad para él para seguir el curso y lo que necesitara, al final vino a pedir lo que le quedaba antes de ir de vacaciones, diciendo que no le importaba para nada el curso próximo, que ya vería lo que iba a hacer ...
Nos dejaron un dinero para el anterior cocinero, que está cargado de hijos. En lugar de dárselo todo de golpe se lo íbamos dando cada mes. Le faltó tiempo para comentar que los curas no le querían dar el dinero que había recibido para él ... Dos meses antes el hijo mayor había hecho un trabajo de albañilería. La primera cosa que hicieron fue comprarse una moto, antes de pagar la escolaridad de los hijos o de comprar lo necesario para comer. Hoy varios de los hijos han dejado la escuela...
Mi forma de pensar: si el dinero que me das para ayudar sirve para hacer algo, estoy de acuerdo. Si me lo das para dárselo a una persona y sé que lo va a machacar, renuncio a ese dinero porque no es educativo y es mejor que se quede sin ello.
Estamos de intermediarios para intentar hacer las cosas lo mejor que podamos y para intervenir en el momento en el que hay necesidad. El problema para ellos es distinguir entre necesidad y capricho. No llegan a comprender que si hay un enfermo corramos a atenderle y si es el caso de una ceremonia para los funerales de alguien que ha muerto no nos movamos, pero para nosotros es la diferencia clara entre una vida que está en peligro y una ceremonia por un muerto en la que los vivos van de bacanal.
En cada uno de los pueblos a los que vamos intentamos hacer consciente a la comunidad que hay cosas que deben prevenirse y que entre todos tienen que poner los medios para que eso funcione y si en algún momento hay problemas, habrá una caja común de la que se podrá sacar el dinero, alimentada por los trabajos comunitarios que ellos mismos han hecho.
He aquí un aspecto más de la presencia entre esta gente intentando ayudarles a ponerse de pie y andar, cosa que cada día pedimos al Señor: no a llevarles siempre a la costilla, como hacen aquí las madres con los hijos.
Un misionero salesiano en Benin
Lo primero que me encuestro es el equipo con el que he trabajado hasta ahora un tanto desmantelado, pues el que hace un poco de líder de los poceros se ha apuntado para dar clases en una escuela primaria donde tiene la pequeña cantidad de 130 parvulitos, teniendo por aula de clase la sombra de un manguero en el patio de la escuela.
Me dice que desde que me fui se desanimó bastante y que no veía demasiadas perspectivas en el trabajo de los pozos y como había hecho hasta el bachiller superior se apuntó para hacer de maestro ayudante, pero que ahora que estoy aquí lo pensará de nuevo pues la educación es algo más duro de lo que pensaba y el salario que recibe, siempre con retraso, es menos de lo que le producía el trabajo en los pozos además de que después de haber dado clases durante seis meses y haber tenido otros dos de preparación antes, aún no le han inscrito en la seguridad social, que era lo que más le atraía de cara a su porvenir. No intento hacerle cambiar su opción ahora de golpe, pues pienso también en los 130 críos que se quedarían sin maestro, pero sí le animo a que el resto del equipo pueda seguir trabajando, cosa que me promete y él mismo me lleva a ver a los que se encuentran en casa en estos momentos y juntos tratamos de recomenzar el trabajo realizado el año pasado.
Tenemos unos cuantos sitios en los cuales se han marcado pozos a la espera de comenzar el trabajo. Acabamos de empezar una gran construcción en Kandi Fo y un pozo nos es imprescindible para poder utilizar el agua para la construcción, y es ahí donde comenzamos nuestro trabajo.
Ya había un sitio marcado para el pozo, pero últimamente el terreno que nos habían concedido ha sido aumentado, los edificios se han cambiado de sitio, lo que nos hace de nuevo recurrir al pocero-zahorí que nos marca un nuevo lugar.
Los trabajos comienzan sin demora y las dificultades se hacen presentes sin tardar: aparece la piedra que sólo es posible cascar con el compresor. Voy a buscar el compresor allí donde le encontré el año pasado y me llevo la sorpresa de que se han deshecho de ellos y los han vendido a los empresarios con los que trabajan y ahora no puedo disponer de ellos como antes, por lo que tendré que buscar en otro sitio.
Pero es aquí donde empiezan los problemas serios, pues en un sitio detrás de otro me van diciendo que no tienen, que le están utilizando, que quizás dentro de un par de meses.
He recorrido la ciudad de Kandi, he visto a todos y cada uno de los corcenidos en el asunto, he puesto a la gente en movimiento y aparte de buenas palabras no me han podido ofrecer más. He viajado hasta Parakou, he hecho un poco lo mismo, he logrado encontrar una carcasa de gasolina a un precio de oro y eso después de haber regateado todo lo posible, y una vez que vengo con él, después de haber gastado tiempo y dinero, no logramos hacer que desenvuelva trabajo que preste.
Seguimos insistiendo, seguimos tocando unas y otras teclas y seguimos esperando en tener un golpe de suerte.
Cuando piensas en lo poco que costaría hacer una cosa si tuvieras los instrumentos necesarios y te das cuenta de que pierdes tiempo, fuerzas y ánimos en luchar contra los elementos, entonces también te das cuenta de que te encuentras en el tercer mundo y que compartes con los pobres su impotencia, su falta de voz, sus miserias y limitaciones de cada día y te resignas a vivir con ellos y desde sus penas y fatigas y a no desanimarte, pues ellos tampoco lo hacen y si tú lo haces ellos no tendrán nada.
Y aquí estamos y aquí seguiremos en la búsqueda de un compresor que nos saque del atolladero y a la espera de un golpe de suerte, que estamos seguros que si hemos puesto nuestra confianza en Jesús el milagro se va a realizar y así tendremos materia para el próximo comentario en el que podremos dar gracias a Dios por habernos librado de la angustia, como lo hacían los israelitas a través de los salmos.
UNA FÁBRICA DE LADRILLOS
Cuando construimos algo en los pueblos lo solemos hacer con la colaboración de la gente. Les pedimos que nos ayuden en lo que ellos pueden. Allí donde ellos no pueden intervenimos nosotros para que el proyecto sea una realidad.
Creemos que el dar sin pedir nada a cambio no es educativo y no hace que las cosas sean apreciadas en su justo valor, por ello, aunque sea poco lo que se les pide, siempre se les pide algo para que aprendan a apreciar lo que se les da no como un regalo, sino como algo en lo que ellos tienen su contribución, han aportado su esfuerzo, es suyo.
Además de eso en las construcciones solemos hacer que al principio estén presentes un buen número de personas para que vean lo que hacemos, sobre todo los cimientos. Es algo que la gente aquí no tiene costumbre de hacer, construyen las casas sin cimientos, y estamos interesados en que aprendan y se den cuenta de que las cosas que hacemos no son para durar unos pocos años como las que hacen ellos, sino mucho más tiempo. Por ello lo pensamos y planificamos bien antes de realizarlo para que después dure por muchos años.
Eso a la gente le llama la atención, pero poco a poco se van acostumbrando y esperemos que un día las cosas vayan cambiando y en el momento en que ellos mismos vayan a construir sus propias casas recuerden lo que nosotros tratamos de enseñarles en la pr´ctica.
Para ello nos valemos también de todos los métodos que tenemos a nuestra disposición, como son imágenes, sesiones, dibujos de libros...
Bien me acuerdo de mi buen amigo Poldo llevándome durante las
vacaciones de acá para allá para sacar fotos de "esqueletos" de edificios en construcción para poder después enseñarlas a la gente de aquí. Piensan que las paredes son para sustentar el techo. Cuando ven que en los esqueletos que les presentamos no es así, se dan cuenta de que hay otra forma de construir, y como una imagen vale más que mil palabras...
También recuerdo la primera vez que hicimos con los hombres, son ellos los que construyen, una sesión dedicada a la construcción, convocada con la mejor buena voluntad, pero con dificultades bien concretas. Había bastantes que no sabían leer ni escribir y casi ninguno sabía francés, pero desde entonces son numerosos los que a la hora de construir su casa en el pueblo se dan una vuelta por Kandi para que el cura les ayude a calcular cuántos ladrillos la hacen falta, cuántas chapas, y de paso para presentar un dibujo a manera de plano y para pensar juntos en las mejores soluciones en cuanto a necesidades, economía, espacios y orientación de la casa.
En aquella sesión cada uno con su lápiz y papel trató de dibujar el esquema de la casa ideal que quería construir. Para hacer unas rayas no es necesario saber escribir. Y después cada uno iba pintando en la pizarra el esquema que había hecho e iba comentando con los otros lo que él pensaba y todos íbamos haciendo preguntas y proponiendo soluciones mejoradas a los planos que cada uno había presentado.
Tengo en la mente el esquema del que presentó un plano de casa sin ningún recato, tenía ochocientos metros cuadrados, y tratando de reducir costes y materiales y respetando todas las necesidades que había presentado la casa se quedó en ciento sesenta con el asombro de un buen número de los presentes.
Otra de las cosas que hemos hecho es procurarnos una máquina de hacer ladrillos de tierra prensada. Tiene la ventaja de ser más baratos que los de cemento y a la hora de aislar son mejores aislantes no dejando que el calor o el frío pasen a través de ellos y no acumulando calor como lo hacen la arena y el cemento.
Esta máquina la hemos conseguido gracias a la generosidad del señor Luis S., que nos dio un dinero para poder comprarla. Alguien a quien conocí en el Hospital pegado a una bolsa de quimio y con unas ganas locas de vivir y a cuyo funeral asistí. La iglesia estaba llena y hubo gente que se quedo fuera, tanto era conocido y apreciado Luis. Un hombre que me quedé con ganas de haber compartido más momentos con él, pues sus deseos de vivir comunicaban esperanza y sus proyectos encandilaban al que le escuchaba. Espero que ahora desde la cercanía de Dios continúes dándonos a los que por aquí quedamos ilusión y ganas de vivir y hacer el bien a los demás. Esto te lo pido en particular para tu mujer y tus niños. Tú que ahora estás cerca de Dios intercede primero por ellos y después por nosotros.
Nosotros desde aquí contamos con tu colaboración, lo mismo que lo hiciste antes para seguir con nuestras construcciones y con tu máquina en medio de estas gentes que nos necesitan y a los que podemos ayudar gracias a tantas buenas personas como tú.
Que disfrutes de Dios y que nos prepares un sitio cerca de ti para el día en que también nos toque a nosotros realizar nuestro viaje.
A Mis vivencias en Benin A documentos
ALUMNOS
Si pensamos en un alumno, nos le podemos imaginar con una cartera llena de libros, a veces bien pesada, quizás esperando la parada del autobús, quizás por las aceras de la ciudad en la que vivimos.
La realidad de un alumno aquí es bastante diferente de la imagen más o menos convencional que tenemos formada pues aquí lo primero a tener en cuenta es que no llegan al 50% los niños que van a la escuela y eso en un país donde el 50% de la población tiene menos de 15 años es un problema serio.
Pero la situación no queda sólamente a esos niveles. Si profundizamos un poco podemos descubrir que el número de alumnos es imposible a veces. En una clase de los que empiezan, con la sombra de un árbol del patio como única aula, un maestro puede tener más de cien alumnos, con pizarra y tiza...
Si seguimos adelante las cosas no van a ser mucho mejores, pues podemos ver que en lugar de llevar cartera lo que suelen hacer es llevar unos cuantos cuadernos en la mano y en ellos van a ir anotando cuidadosamente lo que el maestro o profesor va a ir escribiendo en la pizarra.
Ello nos dice que no podemos contar con libros por una parte porque no hay y por otra porque los viejos, los de segunda mano que vienen de Francia están a unos precios que no se los pueden permitir. Por ello hemos intentado crear una biblioteca en la parroquia de forma que la gente pueda venir a consultar los libros de texto que no tienen en la escuela.
Si a esto añadimos los métodos de enseñanza, que a veces no están nada de acuerdo con la pedagogía, pues parece que un buen profesor no es el que se hace entender por los alumnos, sino más bien el que hace las cosas difíciles de manera que los alumnos no entiendan. Si a ello sumamos la falta de profesores o los cambios que cada año tienen
de muchos de ellos, podemos tener un panorama no muy alentador a la hora de estudiar por parte de los alumnos.
Quizás nos podamos dar cuenta de la situación cuando miremos las notas medias de los alumnos. Aquí se califica de cero a veinte y no es necesario aprobar todas las asignaturas, vale con tener la media, pero cuando de una clase de más de cincuenta el primero de la clase tiene doce y pico de nota media, nos podemos imaginar lo que le dará al último.
Visto lo cual, es fácil comprender que los éxitos en los exámenes oficiales no vayan demasiado lejos, habiendo años que aquí en Kandi en la selectividad no ha pasado nadie, o un par de ellos, cosa que por otra parte no es de extrañar con el curriculum que han tenido y la falta de base que a medida que los cursos van subiendo se va aumentando también.
Y para solucionarlo se recurre de nuevo a una solución falsa, pues los profesores dan clases particulares y ponen el empeño en los chavales que les van a la particular, mientras que a veces pueden incluso faltar a la oficial, pero se recupera en las clases particulares y el que no viene...
Se explica que haya profesores que han sido destinados a Kandi y no quieren venir, pues es muy diferente estar en una ciudad del sur que encontrarse en un pueblo perdido en el norte, lo que quiere decir que si doy clases particulares en el sur puedo sacar más dinero dando únicamente la clase particular que lo que me pagan de salario, mientras que si estoy en el norte esos ingresos se van a ver mucho más reducidos.
Es un mal de muchos y de difícil solución, pues el que no cojea de una pata, tiene problemas en las dos y basta que toques un tema de este tipo para que veas los intereses en todos los aspectos, incluso en la asociación de padres de alumnos de la que deberías esperar la defensa de los alumnos, basta con que una de las mujeres del que es presidente de la asociacioacute;n de padres encuentre un puesto para vender comida a los alumnos del instituto para que tengamos al presi neutralizado y haga que las cosas no marchen.
Qué país este del tercer mundo. Cuándo llegaremos un día a poder tener las posibilidades de los alumnos desarrollados sin necesidad de tener la clase a la sombra de un árbol y de 130.
En fin, quizás ese día nuestros alumnos tengan los problemas que tienen los de los países desarrollados, que por mucho tener tienen hasta falta de motivación.