El Concilio Vaticano II, hoy

"En preparación del Gran Jubileo, escribió Juan Pablo II, he pedido a la Iglesia que se pregunte sobre la recepción del Concilio. ¿Se ha hecho?"

El 11 de octubre se cumplieron 40 años del día de la solemne de apertura. Ha pasado mucho tiempo, los que lo vivieron lo han olvidado y nuevas generaciones ignoran su significado. En las siguientes páginas resumidas de la revista Umbrales lo recordaremos.

El acontecimiento fundamental de la historia cristiana del siglo XX es indudablemente el Concilio Vaticano II. Acontecimiento no sólo católico, sino con gran repercusión ecuménica que marcó a todas las Iglesias.

Sin embargo, el proceso de asimilación de su mensaje no está todavía concluido. La sorpresa de todo el mundo fue enorme, cuando el 25 de enero de 1959, el papa Juan XXIII, elegido papa tres meses antes, a los 77 años de edad, anunciaba la convocacatoria de un nuevo Concilio. Este papa sencillo, de origen campesino, había sido elegido como papa de transición, después del importante y largo pontificado de Pío XII, que a toda la cristiandad le había parecido como algo heroico y místico en medio de los difíciles años de la 2ª Guerra Mundial. Ahora Juan XXIII lanzaba esta idea que él definía "como una flor espontánea de una primavera inesperada" y como "un rayo de luz celestial".

CUATRO AÑOS DE DEBATES

El papa Juan XXIII, en su breve pontificado reafirmó claramente las finalidades originarias para las que el Concilio había sido inspirado y convocado: establecer el papel y la misión de la Iglesia en el mundo; un camino abierto a la "reforma permanente" de la Iglesia para presentar de una manera nueva el mensaje cristiano; una prueba de confianza en el ser humano y en su dignidad. Juan XXIII a menudo repetía: "Preocupémonos por lo que une, y dejemos aparte, lo que nos divide". El lunes de Pentecostés, el 3 de junio de 1963, el Papa Bueno moría, pero el nuevo Papa, Pablo VI retomaba con entusiasmo la antorcha del Concilio, convocando inmediatamente una segunda sesión para los últimos meses del mismo año.

LOS GRANDES TEMAS DEL CONCILIO

- El primer tema sobre el cual trabajó el Concilio fue la Liturgia.
Gracias a este documento, la Iglesia en todo el mundo pasó rápidamente de la lengua latina a los idiomas nacionales; se subrayó la importancia de la Iglesia local y de la liturgia de la Palabra.

- El tema de la Comunicación y de los Medios de comunicación social fue otro de los temas considerados en las primeras etapas del Concilio. Se proclama el derecho a la información, que deberá surgir de la verdad, de la justicia y del amor. También se subraya la importancia de la opinión pública y la formación crítica en el uso de los medios...

- Pero el tercer documento en ser aprobado es sin duda el más importante de todos. Se trata de la Constitución conciliar sobre la Iglesia titulada en latín "Lumen Gentium" ( La luz de los pueblos). Ya el card. Gian Battista Montini (el futuro Papa Pablo VI), había lanzado al comienzo del Concilio la famosa interrogante: " ¿Iglesia, qué dices de ti misma?

Ahora, después de largas sesiones y debates, los obispos casi por unanimidad contestaban al mundo entero: brillando con la luz de Cristo, la Iglesia es el signo ("sacramento") de la unidad del género humano. La Iglesia, presentada en la Biblia con muchas imágenes (rebaño, campo, viña, edificio, templo, ciudad santa, como germen que crece y como cosecha...), se fundamenta en la palabra y en la obra de Cristo, de cuyo Reino representa el comienzo en la tierra.

La Iglesia, cuerpo místico y pueblo de Dios en camino, es al mismo tiempo comunidad visible y espiritual. El Concilio habla de la Iglesia Pueblo de Dios, que todos los seres humanos están llamados a integrar; luego explica la función de los obispos, sacerdotes y diáconos y presenta un capítulo entero dedicado a los laicos.

Después de explicar que todos en la Iglesia están llamados a la santidad presenta el llamado específico de los religiosos. El documento termina con un importante capítulo dedicado a la Virgen María, Madre de la Iglesia.

- En 1964 se aprueba el Decreto sobre el ecumenismo, otro de los grandes temas que caracterizaron la asamblea conciliar.

- En 1965 se aprueban muchos otros decretos: sobre los obispos, los presbíteros, la vida religiosa, la formación sacerdotal, la educación cristiana; sobre las religiones no cristianas y la libertad religiosa; sobre el apostolado de los laicos y sobre la actividad misionera.

- Completan los trabajos del Concilio otras dos Constituciones (documentos más importantes): la Constitución dogmática sobre la Revelación divina en la Biblia manifiesta la importancia que este Concilio vuelve a asignarle a la Palabra de Dios revelada en la Biblia. El mismo Juan XXIII ordenó retirar el primer texto sobre el tema que había sido objeto de una fuerte polémica.

- El último documento del Concilio en ser aprobado, y por eso el fruto más maduro de la larga asamblea de los obispos fue la Constitución "pastoral" (por primera vez se usa este calificativo) sobre la Iglesia en el mundo actual. Como es costumbre se conoce este documento con las primeras palabras en latín que lo encabezan: Gaudium et spes ( Los gozos y las esperanzas). Ya el título muestra otra actitud de la Iglesia para enfrentar el diálogo con el mundo moderno: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón".

En la primera parte se analiza la vocación del ser humano: la dignidad de la persona, la comunidad humana y su actividad en el mundo... En la segunda parte se analizan los problemas más urgentes: la dignidad del matrimonio y de la familia, el progreso cultural, la vida social y el desarrollo económico, la vida política, la cooperación internacional y la promoción de la paz. Todos temas muy queridos por Juan XXIII que desde el cielo contemplaría satisfecho la conclusión de esa inmensa obra que él con fe, coraje y profetismo había empezado.

DIEZ PALABRAS CLAVES DEL CONCILIO

1. "AGGIORNAMENTO"
La Palabra expresa el esfuerzo de toda la Iglesia para mirar positivamente al mundo buscando estar al día en la lectura de los "signos de los tiempos" que se presentan en la realidad.

2. COLEGIALIDAD
Es la revalorización del "colegio" de los obispos presidido por el obispo de Roma, el Papa. Los obispos no son subalternos del Papa sino que son responsables pastorales de su Iglesia local. La colegialidad se expresa por medio de algunos organismos a nivel mundial, como el Sínodo de los obispos, y a nivel nacional, como las Conferencias Episcopales.

3. DIÁLOGO
El Concilio ha promovido un diálogo hacia todas las direcciones siguiendo la propuesta de la Encíclica programática de Pablo VI, Ecclesiam suam, del 6 de agosto de 1964. De aquí en adelante el diálogo será herramienta fundamental del anuncio y de la misión de la Iglesia.

4. COMUNIÓN
El proyecto de Dios es un proyecto de comunión. La Iglesia Católica se define como una comunión de Iglesias locales. A nivel más profundo, la Iglesia es comunión con Dios y entre los hombres. La pluralidad y la diversidad son entendidas como elemento positivo.

5. LIBERTAD RELIGIOSA
Una de las más grandes innovaciones del Vaticano II con respecto a la historia del catolicismo es la afirmación de la libertad religiosa, que va asociada a la libertad de conciencia. El papa Gregorio XVI la consideraba en el siglo XIX como un "delirio". Por primera vez, la expresión "libertad religiosa" figura en un texto oficial católico y el subtítulo del documento precisa: "El derecho de la persona y de la comunidad a la libertad social y civil en materia religiosa".

6. LITURGIA
Un deseo de los 2.500 obispos presentes en el Concilio era llegar pronto a una reforma litúrgica cercana al pueblo que permitiera su participación. Redescubriendo las antiguas tradiciones litúrgicas, el pueblo vuelve a ser protagonista de las celebraciones y de la vida eclesial.

7. ECUMENISMO
No sin encontrar algunas dificultades, la palabra ecumenismo adquiere legitimidad plena en la Iglesia Católica. La Iglesia de Cristo no se reduce a la Iglesia Católica romana. Las diferentes Iglesias que están en comunión imperfecta pero real con la Iglesia Católica, forman parte de la única Iglesia de Cristo. La finalidad del camino ecuménico no es la incorporación de los demás sino la búsqueda de un diálogo serio y exigente para favorecer el encuentro.

8. PALABRA DE DIOS
El Vaticano II ha restaurado el lugar de la Palabra de Dios como fundamento de toda la vida cristiana. El Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio. Todo el Pueblo de Dios puede y debe acercarse a la Biblia para que ésta ilumine su vida.

9. PUEBLO DE DIOS
Esta definición de la Iglesia valoriza la condición cristiana de todos los integrantes de la Iglesia, laicos y ministros. Propone también una nueva inserción en la historia y en el mundo, y una nueva configuración de relaciones en el interior de la Iglesia.

10. PRESENCIA
La Iglesia se percibe como presencia frente a Dios y frente a los hombres. En el mundo esta presencia es una presencia de servicio. La Iglesia centrada en el Evangelio se abre al mundo.